La imagen es nuestro principal y más constante medio de comunicación. Somos extraños para la mayoría de las personas, es por eso que cuando nos ven, lo primero que conocen sobre nosotros es aquello que cuenta nuestra apariencia, forma de arreglarnos y vestirnos. Por ende, esta se convierte en nuestra carta de presentación. Es importante mantener congruencia entre lo que somos y proyectamos. Si los demás perciben que no sabemos arreglarnos, pueden asumir que tampoco sabemos hacer las cosas. Así que nuestra apariencia no es un asunto ligero y superficial, de hecho a veces, no le otorgamos el crédito o el poder que realmente tiene.
La manera que nos presentamos nos abrirá o nos cerrará muchas puertas a lo largo de nuestra carrera, como profesionales y como seres humanos...
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